
En 1908 el joven Huarochirano Julio C. Tello concluyó sus estudios de medicina, sustentando su brillante tesis titulada “La Antigüedad de la Sífilis en el Perú”, demostrando que se trataba de una enfermedad de origen americano muy antigua, cuyas evidencias había observado que existían en los huesos de algunas momias prehispánicas.
Su tesis fue aprobada con nota sobresaliente, y por recomendación del jurado, la universidad la publicó inmediatamente por tratarse de un gran aporte para la investigación científica. Poco después el Dr. Tello viajó a los Estados Unidos para realizar estudios de Post Grado en la universidad de Harvard con una beca que le permitió conocer a los científicos más destacados de su tiempo en el campo de la medicina, antropología y arqueología.
Antes de regresar al Perú pasó a Londres para participar en el Congreso Internacional de Americanistas que organizaba Sir Clements Markham donde presentó dos ponencias sobre las trepanaciones y las deformaciones craneanas en el antiguo Perú. Tello conoció a los científicos más importantes del mundo y cuando regresó a Lima en 1913, era el profesional formado en los mejores centros académicos del mundo dedicados a la investigación y a la enseñanza.
Debidamente preparado, se incorporó a la cátedra universitaria donde innovó la enseñanza y creó las cátedras de arqueología, creó el Museo de Arqueología y Etnología
de la universidad y el área de arqueología en el Museo Nacional, cuyas colecciones ya había iniciado antes el arqueólogo alemán, Dr. Max Uhle.
El Dr. Tello falleció en 1947 después de haber dedicado toda su vida a la investigación arqueológica y a la docencia, defendiendo el patrimonio arqueológico y descubriendo monumentos desconocidos del período prehispánico como Sechín y Paracas.
En su tiempo fue la única persona que se dedicó de manera profesional al desarrollo de la arqueología en el Perú, y generalmente fue muy incomprendido porque se trataba de una nueva visión de la historia antigua en el Area Andina.
El fue un innovador combativo en un medio indiferente y discriminante por las manifestaciones culturales nativas propias del Perú, en tiempos en los cuales se admiraba todo lo extranjero y el ideal social miraba más hacia el mundo exterior que hacia adentro.
Después de más de sesenta años de la muerte del Dr. Tello, siguiendo su ejemplo, a fuerza de perseverancia, y podría decirse que hasta contra la corriente, los arqueólogos han logrado que las cosas cambien y que exista mayor respeto y atención por el patrimonio arqueológico del Perú.
El número de arqueólogos ha aumentado en los últimos tiempos, y aunque todavía no se llega a tener 1,000 profesionales para atender a la gran cantidad de monumentos que existen en cada valle costero, cuencas serranas y en la amazonía, la arqueología ya ocupa un espació muy importante en nuestro país y la calidad de las investigaciones y trabajos que realizan los arqueólogos peruanos es admirable, a pesar del escaso apoyo recibido. Es cierto que el número de arqueólogos no se puede comparar con la cantidad de profesionales en otras profesiones. Hay muchos miles de médicos, abogados ingenieros, arquitectos, maestros, odontólogos, etc. Sin embargo lo que les falta entre los arqueólogos en cantidad, esta compensado por la alta calidad profesional existente.
Es por eso que la Universidad Nacional Federico Villarreal, felicita a los nuevos alumnos que han escogido esta especialidad porque van a formar parte de un equipo que tendrá una de las misiones más importantes de la universidad, como es, la investigación, conservación, puesta en valor, defensa y difusión de nuestro patrimonio arqueológico en todo el territorio nacional.
Su tesis fue aprobada con nota sobresaliente, y por recomendación del jurado, la universidad la publicó inmediatamente por tratarse de un gran aporte para la investigación científica. Poco después el Dr. Tello viajó a los Estados Unidos para realizar estudios de Post Grado en la universidad de Harvard con una beca que le permitió conocer a los científicos más destacados de su tiempo en el campo de la medicina, antropología y arqueología.
Antes de regresar al Perú pasó a Londres para participar en el Congreso Internacional de Americanistas que organizaba Sir Clements Markham donde presentó dos ponencias sobre las trepanaciones y las deformaciones craneanas en el antiguo Perú. Tello conoció a los científicos más importantes del mundo y cuando regresó a Lima en 1913, era el profesional formado en los mejores centros académicos del mundo dedicados a la investigación y a la enseñanza.
Debidamente preparado, se incorporó a la cátedra universitaria donde innovó la enseñanza y creó las cátedras de arqueología, creó el Museo de Arqueología y Etnología
de la universidad y el área de arqueología en el Museo Nacional, cuyas colecciones ya había iniciado antes el arqueólogo alemán, Dr. Max Uhle.
El Dr. Tello falleció en 1947 después de haber dedicado toda su vida a la investigación arqueológica y a la docencia, defendiendo el patrimonio arqueológico y descubriendo monumentos desconocidos del período prehispánico como Sechín y Paracas.
En su tiempo fue la única persona que se dedicó de manera profesional al desarrollo de la arqueología en el Perú, y generalmente fue muy incomprendido porque se trataba de una nueva visión de la historia antigua en el Area Andina.
El fue un innovador combativo en un medio indiferente y discriminante por las manifestaciones culturales nativas propias del Perú, en tiempos en los cuales se admiraba todo lo extranjero y el ideal social miraba más hacia el mundo exterior que hacia adentro.
Después de más de sesenta años de la muerte del Dr. Tello, siguiendo su ejemplo, a fuerza de perseverancia, y podría decirse que hasta contra la corriente, los arqueólogos han logrado que las cosas cambien y que exista mayor respeto y atención por el patrimonio arqueológico del Perú.
El número de arqueólogos ha aumentado en los últimos tiempos, y aunque todavía no se llega a tener 1,000 profesionales para atender a la gran cantidad de monumentos que existen en cada valle costero, cuencas serranas y en la amazonía, la arqueología ya ocupa un espació muy importante en nuestro país y la calidad de las investigaciones y trabajos que realizan los arqueólogos peruanos es admirable, a pesar del escaso apoyo recibido. Es cierto que el número de arqueólogos no se puede comparar con la cantidad de profesionales en otras profesiones. Hay muchos miles de médicos, abogados ingenieros, arquitectos, maestros, odontólogos, etc. Sin embargo lo que les falta entre los arqueólogos en cantidad, esta compensado por la alta calidad profesional existente.
Es por eso que la Universidad Nacional Federico Villarreal, felicita a los nuevos alumnos que han escogido esta especialidad porque van a formar parte de un equipo que tendrá una de las misiones más importantes de la universidad, como es, la investigación, conservación, puesta en valor, defensa y difusión de nuestro patrimonio arqueológico en todo el territorio nacional.
