EL MÉTODO TIPOLÓGICO EN ARQUEOLOGÍA. Por V.A. Gorodzov

Vasilii Alexeevitch Gorodzov  (1860-1945)  arqueólogo
Vasilii Alexeevitch Gorodzov  (1860-1945) 
arqueólogo y catedrático prominente .
Que contribuyó con sus investigaciones
y tratados de metodología
y clasificación arqueológica.

Presentación

En inicio señalar y agradecer el préstamo de la revista Inca (1975) del archivo del profesor Carlos Farfán, de donde existe una traducción del inglés al español. Teniendo en cuenta que este artículo fue por vez primera publicado en ruso y luego exportado al inglés.

El arqueólogo y catedrático  Vasilii Alexeevitch Gorodzov (1860-1945), fue Presidente de la Sección de Arqueología de la Academia de Arte de Moscú y director espiritual del Instituto Arqueológico de Moscú, fue uno de los arqueólogos rusos más prominentes. En 1928, científicos rusos publicaron el "Gorodzov Anniversary Volume ", en conmemoración de los cuarenta años de actividad científica. Él es autor de unos 150 artículos, libros y ensayos, fue creador de una nueva cronología de la Edad de Piedra, y el patrocinador de la Clasificación tipológica mencionados en este artículo, que tiene un número de seguidores, especialmente entre el grupo de Moscú. Eugen A. Golomshtok fue el traductor de este artículo para la “American Antropology”.

Vasilii Alexeevitch Gorodzov es uno de los pilares vigentes en cuanto a la confección del método tipológico, incluso si se revisa con detenimiento los otrora aportes de Luis G. Lumbreras no solo se percibe el contagio y propuesta de Gordon Childe, sino además se observan rasgos marcados de los presupuestos teórico metodológicos de V. A. Gorodzov.

Caldero de Broncer proveniente de las excavaciones
de V. A. Gorodzov
El siguiente artículo responde a la revisión de textos que a lo largo de la centuria pasada han aportado al diseño de metodologías en arqueología, teniendo en cuenta que la Arqueología sigue siendo joven y generosa en comparación del resto de disciplinas científicas de envergadura histórico social.


De tal forma que el texto presenta un esquema de orden y sistematización de los datos arqueológicos aludiendo a su herencia del positivismo decimonónico y los aportes de las ciencias naturales. Este trasvase o importación de método eleva la arqueología al discurso científico. Por tanto una tipología es una construcción abstracta de los datos de la cultura material que se instrumentaliza en pro de concatenar y sistematizar los datos.





Dualismo: una necesidad ideológica. Por Alex Cacha

Cielo-Tierra

Dualismo, una necesidad ideológica 
Por Alex Cacha


Desde el inicio de la historia el pensamiento del hombre siempre ha estado vinculado al concepto de la oposición, es decir, hombre-mujer, noche-día, cielo – tierra, etc.; y es a partir de estos ejemplos simples que su pensamiento va a ir adoptando posturas más complejas, hasta cristalizar estas ideas en sus diferentes obras materiales, que son el resultado de su cosmovisión.

El dualismo en una primera etapa se podría concebir como el resultado del miedo del hombre frente a la naturaleza, por lo cual va a ir adoptando una necesidad de atribuir esos fenómenos a algo superior para él, logrando de esta manera la seguridad que este necesita, lo cual está representado en el culto del hombre hacia la naturaleza y como resultado de este mismo el primer lineamento de dualismo representado en lo sagrado, para designar a la naturaleza y todo lo que atente contra ella misma, como algo profano.[1]

Entonces a partir de esta primera etapa se va a consolidar como estructura principal del dualismo la ideología. Así podemos ver que desde la aparición de las primeras sociedades (hordas, tribus, etc. E. Service)[2], donde si bien el poder aun no se consolida como institución, estas van a presentar un rasgo bastante marcado por el apego a la idea del bien y el mal reflejado en su ideología, de la misma forma se va a dar en las a las sociedades más avanzadas, como son el ejemplo de Egipto, china o Persia entre otras, donde este pensamiento se consolida como una necesidad ideológica, que se va a ver reflejado en el hecho de insticonformación del estado.

En el caso de las sociedades andinas no va hacer la excepción, adoptando también una postura ideológica en torno a la existencia de dos mundos (axis mundi) pero con un con contexto totalmente diferente. 

Pues es entonces que llego a la conclusión del dualismo como un pensamiento vital para el hombre y por lo tanto necesario, la visión de dos mundos, el bien y el mal como lo interpreta Aristóteles, o con el caos primitivo y la inteligencia de Anaxágoras, son análisis filosóficos tal vez más complejos, pero que de algún modo siempre estuvo presente desde el inicio de la historia del hombre.




[1]  Mircea Eliade, Lo sagrado y lo Profano
[2]  Elman R. Service, Los orígenes del Estado y de la civilización

Fortificaciones y Violencia en el Valle de Acarí. Lidio Valdez en la UNFV

CICLO DE CONFERENCIAS DE PROFESORES VISITANTES
Miércoles 29 de agosto de 2012
Salón de Grados Antenor Orrego - Facultad de humanidades

LIDIO VALDES
FORTIFICACIONES Y VIOLENCIA EN EL VALLE DE ACARÍ


Se inicia el Ciclo de Conferencias de Profesores Visitantes con la magistral disertación de Lidio Valdez, una autoridad académica en arqueología andina y sobretodo un referente del valle de Acarí.

En esta oportunidad presentará sus últimos trabajos referidos a las construcciones y sistemas de fortificación vinculados al discurso de conflictos para los periodos tempranos.

Aprovechamos en compartir dos textos (descargables) sobre sus avances y propuestas en cuanto a la tradición Huarato -tradición o estilo local que se comparta y desarrolla como un Nasca con sus propias variantes- LOS VECINOS DE NASCA: ENTIERROS DE LA TRADICIÓN HUARATO DEL VALLE DE ACARÍ y el segundo referente al discurso de violencia y conflicto en Amato: CONFLICTO Y DECAPITACIÓN HUMANA EN AMATO. Del Boletín de Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA).



Arqueología en Cuba: el caso emblemático de Daniel Torres. Por Hernán I. Hurtado

Daniel Torres en Maisí, Guantánamo, Cuba.

Arqueología en Cuba: el caso emblemático de Daniel Torres. Por Hernán I. Hurtado


Un fraterno abrazo a Daniel Torres por su militancia indesmayable en la arqueología sin lucros ni mercenarismos, sino en su auténtico sentido cualitativo.

Cuando escucho Cuba se me viene a la mente imágenes de José Martí, Enrique de la Osa, Camilo Cien fuegos y Fidel Castro. Es complejo, al menos desde mis convicciones, apreciar los pro y contra de la Cuba antes de la revolución y lo que hoy es. Mejor anotemos que ciertos campos científicos se han desarrollado con bastante generosidad como la medicina, pero poco o nada conocemos de la arqueología cubana, salvo las publicaciones de los 60’s y 70’s que respondían a un proyecto político que poco a poco se fue diluyendo por falta de recursos y hoy gracias a la difusión vía Internet de investigaciones interdisciplinarias, sobretodo de arqueólogos argentinos en la Revista Digital Cuba Arqueológica – recuerdo textos y menciones a Jorge Brito, quien falleciera en 2009-. Sin embargo La arqueología de las antillas, y en general las ciencias sociales, se han desarrollado ininterrumpidamente, pese a la hostilidad económica y a las limitaciones de tecnología, siendo una grata experiencia para el resto del planeta en cuanto a rigurosidad, método científico y sobretodo creatividad y constancia.

Mientras en otras latitudes de este continente se promueve y depreda el patrimonio con el argumento de progreso -en Europa los italianos no destruirían su patrimonio o legado romano ni renacentista, ni en Asia los chinos menospreciarían sus porcelanas milenarias o murallas antiguas con el discurso de modernidad-, en Cuba ha sobresalido una arqueología histórica muy detallada, esa que desdobla desde sus raíces a La Habana Vieja, los primeros puertos e incluso las mas tempranas embarcaciones que sugieren contacto social desde antes de los españoles e ingleses, del mismo modo con el tratamiento de petroglífos y complejos pictóricos. Las prospecciones –en este caso llamadas expediciones- concomitan un marco interdisciplinario, sobretodo el trabajo con las comunidades locales en el acopio de relatos, mitos y costumbres que sobreviven, todo ello en plan educativo. Recordemos que el turismo es una industria controlada al milímetro por el Estado y no existen agencias ni formas de empresas privadas que abonen a la arqueología de Cuba.

Del mismo la arqueología de las Antillas y El Caribe desde las tribunas cubanas y boricuas han contribuido en instrumentalizar el estado en la severa protección del patrimonio cultural material aunque con poca o nula difusión.

Daniel Torres Etayo, arqueólogo cubano
Daniel Torres y el premio "Emerging Explorer"[1]

El caso de Daniel Torres con más de dieciocho años desempeñándose en arqueología de Cuba y El Caribe nos sorprende a todos quienes hemos podido seguir el desempeño de su carrera, al menos por las redes sociales, como el trascendental aporte de Maisí, Guantánamo, de donde han aparecido restos de embarcaciones que datan del siglo VIII y sostiene que existía un dinamismo e intercambio cultural muchos antes de lo que a la fecha conocemos[2]. Y en el último mes, exactamente 20 de agosto de 2012, fue reconocido por la National Geographic Society con un premio de US$10.000 que pretendía invertir en investigación, sin embargo al pisar suelo gringo fue detenido en el aeropuerto sin explicación y no pudo cobrar ni un centavo de dólar por cuestiones del “embargo económico” o popularmente conocido como “bloqueo”[3] entre la nación yanki y Cuba. Ver nota completa de la BBC.[4]
Sitio La Aurora(Fuente: Ajuares Prehispánicos)

Desde esta humilde tribuna esperamos mayor difusión de la arqueología de estas hermanas latitudes, de estos pueblos geográficamente distantes, pero espiritualmente familiares.

Sin duda hay mucho por conocer de esta región bastante silenciada por caprichos del molino de la historia, a darle una justa revisada a esta propuesta.

Les comparto algunas links de interés, bastante difundidos en el ciberespacio arqueológico, para ilustrar con mayor énfasis la perspectiva propositiva de la arqueología cubana.




[1] El “Emerging Explorer” es el máximo galardón que concede la National Geographic Society en materia de investigación y promoción del patrimonio cultural material.
[2] La mediocridad de la prensa cubana vs ciencia y arqueología. Por Cubano MN.


PROGRAMA XX CONEAR - UNT 2012



XX CONEAR Congreso Nacional de Estudiantes de Arqueología - UNT 2012

Del lunes 20 al sábado 25 de agosto

Por encargo de los organizadores hacemos difusión al cronograma. Así que si tienes que justificar faltas y presentar tu solicitud a tu Escuela y docentes aprovechas en adjuntar este documento. De igual manera para con los que requieres de permiso en casa entre otras autorizaciones.


ETAPAS Y PERIODOS EN LA INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA . Por John Rowe

John Howland Rowe
10 de junio de 1918- 1 mayo de 2004
Presentación de 
Hernán Hurtado
Alex Cacha

La siguiente transcripción pretende caprichosamente ejercer una lectura crítica de los inicios y confecciones de la periodificación para la arqueología andina. En tal sentido invitamos a los interesados en deslizar categorías de juicio de valor y critica a la retahíla de argumentos y pretensiones por la aplicación de periodos versus etapas que consagrarían una de las periodificaciones vigentes.

Además, advertimos el escenario pro periodificación que hasta la fecha rige mucho de las cátedras y proyectos de investigación, sin caer en sesgos o determinismos, en el marco de Rowe se vuelca la metodología y ordenamientos en función a las seriaciones y secuencias.

Aprovechamos en señalar la flexibilidad de la propuesta de Rowe por cuanto la relatividad de las unidades cronológicas le permiten vigencias en contraste de quienes enmarcaron esquemas absolutas y rígidos que el mismo pasar del tiempo con nuevas evidencias arqueológicas descartó -el célebre caso de  la propuesta de Kroeber o Childe-.



DUCCIO BONAVÍA ENTRE EL HOMBRE Y EL ARQUEÓLOGO. Por Hernán I. Hurtado

Duccio Bonavía
Duccio Bonavía en 1966
(Sub director del Museo
Nacional de Antropología y Arqueología)

Resulta corto dedicarle un póstumo y sentido homenaje a Duccio Bonavía Berber (Spalato, Italia 1935 – Magdalena de Cao, Perú 2012), sin embargo la fecha es ineludible para tildar con creces una vida dedicada a la arqueología de este lado del mundo y cuantas veces pudo a la arqueología de otras latitudes del universo.

Una de las razones de mi inconformismo infame e irreverente por ejercer el noble oficio de la arqueología fue por un artículo que conseguí en mi adolescencia en esos recovecos de libros y revistas de segunda mano en jirón Quilca titulado La Crisis Actual de la Arqueología, aunque dicho texto databa de 1966 se podía percibir la intención y exégesis respecto a los problemas de la arqueología, -vaya que muchos de los problemas mencionados siguen siendo los mismos-, y la suculenta preocupación por darle institucionalidad a la arqueología frente al desborde urbano y otros agentes destructores del patrimonio arqueológico. Poseedor de un fino detalle sobre las cuestiones de prospección y excavación y la apuesta por metodologías modernas, importación de técnicas y en general ver a la arqueología como compromiso cultural, responsabilidad histórica y fin.

Muchos, al menos los que han podido trabajar con él o fueron sus alumnos, refieren el poco ánimo para con alumnos o público diferente de su entorno cercano.  Tuve la suerte de cruzar palabras con Bonavía en dos oportunidades y me pareció un catedrático de primer nivel, muy ágil y locuaz con el manejo de bibliografía, además de sutil con el detallado y observaciones de sus propios trabajos, un crítico y académico sui generis, un arqueólogo ensimismado en el hombre y un hombre ensimismado en el arqueólogo.

Deja un legado innegable para la arqueología de las futuras generaciones, una herencia digna de todos los pretendientes del noble oficio de detectives del tiempo y de los muertos.

Les comparto aquel texto que me permitió un interés inquietante por la abnegada arqueología

“EL HUAQUERO DE SEMANA SANTA” Por: Dr. Hugo Ludeña

Todos los años, en la misma hora, Con los mismos amigos y siguiendo Un mismo ritual, sale al campo. Es el “Huaquero de Semana Santa”…

La Semana Santa invita al retiro y la meditación. Es una etapa del año dedicada a la oración, ayuno, abstinencia; cuando algunos se recluyen en un convento, otros viajan a Ayacucho. Las salas de cine presentan viejas películas y la Radio y T.V. transmiten el clásico sermón. En estos días cuando en la ciudad se respira aires de misticismo, en el campo la gente realiza una actividad poco conocida.
LOS HUAQUEROS EN EL PERU


Sería muy largo enumerar todos los tipos de “huaqueros” que en la actualidad operan principalmente en los valles costeños de los departamentos de Piura, Lambayeque, La Libertad, Lima e Ica. Los hay desde el campesino modesto que deviene en huaquero por necesidad hasta el asalariado que forma parte de una cuadrilla permanente al mando de un anticuario, hacendado, coleccionista o ambas cosas a la vez; desde el allegado a la hacienda que es invitado a pasar un fin de semana en el campo “y de paso huaquear”; hasta el mediano coleccionista o el turista que decide escavar alguna una vez para incrementar su colección. Y así podemos llegar hasta un personaje de todos los años, en la misma fecha a la misma hora con los mismos amigos y siguiendo un mismo ritual, sale al campo “y cava hasta el amanecer”. Es El “Huaquero de Semana Santa”.


BREVE HISTORIA DE LA HUAQUERIA

La destrucción de los sitios arqueológicos mediante la “huaqueria” dada desde los primeros años de la conquista y continua hasta nuestros días. Debió existir el saqueo durante las épocas pre-incaica e incaica, pues es característico este tipo de choques de culturas y el afán de dominio de unas sobre otras. Después de la invasión europea en 1532, la avidez por el oro condujo a la formación de empresas inverosímiles. Se formaron fuertes capitales, formándose sociedades para buscar los tesoros escondidos durante los primeros años de la conquista. Es notable, por ejemplo, la sociedad que se formo en el Cuzco “para desaguar la laguna de Urcos”, donde se dice fue arrojado la “Cadena de Huascar” y muchos tesoros del Cuzco imperial: las expediciones formadas para encontrar los tesoros procedentes de Pachacamac que no llegaron a Cajamarca porque ya el Inca había sido asesinado. Algunas cargas fueron encontradas por los españoles después de una ardua búsqueda. También se busco afanosamente el “Tesoro de Catalina Huanca” y el del “Peje Grande en Trujillo” habiendo hasta nuestros días quienes abrigan la esperanza de encontrarlos.

Durante los primeros años de la Republica era frecuente encontrar Viajeros y Exploradores conjuntamente con Buscadores de Tesoros, recorriendo ruinas, escavando en extensos cementerios y llevando a sus países rarezas en Nuevo Mundo. Muchos museos de Europa se nutrieron de material arqueológico mediante eta expediciones, algunas con etiqueta de “científica”.

El advenimiento de las primeras investigaciones serias en el campo de la arqueología que se inician con el Dr. Uhle y el Dr. Tello no logra detener las incursiones de los “huaqueros”. El descubrimiento de objetos hermosos como la cerámica de Moche y Nazca, los tejidos de Chancay y Paracas, así como objetos de gran antigüedad y calidad artística como los de Chavín, motiva el interés de los coleccionistas y se establece un mercado en el que le juego de la oferta y la demanda se puede comparar al de Londres, Roma, Paris o New York. En la actualidad, da lastima ver como ha quedado lo que antes eran templos, palacios y cementerios incaicos y pre-incaicos. Todo está siendo verdaderamente destruido. Les cae muy bien el titulo de ruinas, pero no por la acción del tiempo, sino por la acción del hombre.

Ahora, la, actividad es más refinada. Se ha tecnificado. Utiliza maquinarias y potentes detectores. Se financia con fuertes capitales y cuenta con la colaboración de personas influyentes. Pasaran algunos años y ya no quedara ni rastro de esos sitios arqueológicos.

NUESTRO PERSONAJE

Nos hemos alejado un poco de nuestro tema central ya que era necesario ubicar la actividad que realiza dentro del marco histórico del país. Hay dos tipos de huaqueros durante la Semana Santa. Unos, son pobladores de la ciudad que durante esos días deciden descansar en el campo donde alguna amistad. Los otros son pobladores del campo que sin ser “huaqueros profesionales”, por esa vez en el año, deciden salir a huaquear. Ambos se encuentran en el terreno con la idea fija de encontrar algo en las huacas.

Nos interesa el hombre del campo que sale en esos días, pues es con el que se inicio una actividad rodeada de un singular mundo mágico. En los valles cercanos a Lima ellos salen de sus casas a partir de de las 10 de la noche en grupos de nomas de 6 personas y trabajan hasta el amanecer. Los días de Semana Santa son generalmente “de luna llena” lo cual facilita la visibilidad durante la noche no siendo necesario utilizar linternas ni velas. Cada uno procurar llevar su baqueta, que es un fierro de construcción preparado, de 1.50 o más de longitud que sirve para “sondear la arena”. Se completa el equipo con palas y picos, cigarrillos corrientes, coca y agua ardiente. “ antes de salir todos los muchachos nos reunimos en la esquina pa´armar nuestra (hoja de coca) y cuando ya todos la sienten dulce, entonces es buena señal”.
- y tu cómo la sientes?
- Ya yo también la siento dulzona.
- Entonces, ahora antes de salir, vamos a rezar un padre nuestro y un avemaría. Si. Porque sino las cosas salen mal. Porque nada se puede hacer sin la voluntad del divino.
- Usted sabe señor que para todas las cosas hay que tener buen corazón y no ir con la ambición. si no, seguro que no encuentran nada.

Según las zonas, hay versiones diferentes del porque salen a huaquear en esos días. Unos sostienen que lo hacen porque “en Semana Santa los huaquitos suben” y se les encuentra con rapidez. Otros creen que durante esos días Dios está muy ocupado y descuida las huacas, de manera que se puede escavar sin el peligro de ser sorprendidos. Hay quienes que en esos días las almas suben al cielo para ir a misa y solamente quedan los cuerpos y los objetos en la tierra, de modo que es fácil encontrarlos. En otros días los espíritus ocultan las cosas y hay peligro de quedar “tullido”.

Finalmente hay quienes opinan que estos hallazgos son una compensación. Sus antepasados los dejaron allí “para que nosotros lo encontremos”. Así podrán compensar la pobreza que padecen, pues la venta de las huaquitos es un buen negocio.
CONSECUENCIAS

El sábado o domingo, cuando alguien se acerque a las huacas, encontrara la tierra removida, huesos diseminados por el campo, muros destrozados, fragmentos de cerámica y tejidos. Evidencia de que el control no es suficiente. Prueba irrefutable de que todavía nuestro pueblo no ha comprendido que esta destruyendo paginas de nuestra historia. Historia de nuestra cultura que aun no ha sido escrita. Cuando los especialistas tengan las facilidades necesarias para estudiar esos lugares, probablemente ya estarán muy destruidos y poco podrán revelarnos.

El huaquero de Semana Santa, un huaquero eventual pero no menos destructor que los profesionales pone su cuota una vez al año. Cuota de destrucción que acaba con importantes sitios arqueológicos y que se suma a la realizada por las urbanizaciones, ampliación de terrenos de cultivo, irrigaciones y cuadrillas permanentes de huaqueros.
¿QUE HACER?
La persecución policial que todos los años se realiza no es suficiente. Siempre hay maneras de
eludirla. Se necesita la colaboración de los propietarios de las haciendas para que la vigilancia sea más eficiente. Pero lo más importante es educar al público. Haces comprender al hombre de la ciudad y el campo la magnitud de la destrucción que realiza, su significado y consecuencia, así como el irreparable daño que le hace a la investigación científica. Todos los años este mismo fenómeno se repite y no son solamente gente del campo. Es frecuente saber que en estas incursiones participan personas educadas en la ciudad como estudiantes, universitarios, y profesionales que conocen “un lugar que todavía nadie ha tocado”.




LA ANTIGÜEDAD DE LA SÍFILIS EN EL PERÚ. Por: Julio C. Tello







Sacrificios Humanos en el antiguo Peru

Arqueólogos peruanos han encontrado evidencias que una civilización anterior a los Incas, los Chimu, realizaban sacrificios. En ellos, arrancaban los corazones de víctimas jóvenes. Los restos de 40 niños y 74 llamas sacrificados hace unos 800 años han sido hallados en el pueblo pesquero de Huanchaquito, a 650 kilómetros de la capital, Lima.


RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA DEMARCACIÓN Y DIVISIÓN POLÍTICA DE LA PROVINCIA DE CANTA, EN LA ÉPOCA COLONIAL

Pedro E. Villar Córdova: 1941.




En un estudio que hemos hecho sobre la Arqueología del Departamento de Lima, trazamos un esbozo de lo que sería la demarcación en la época incaica. En tiempo de la Dominación española quedó dividido el antiguo Hunu o tribu de los Ata-Hualla, en tres repartimientos y encomiendas: Atavillos, Canta y Huamantanga. Estos repartimientos estaban encomendados al Conquistador del Perú Don Francisco Pizarro y a algunos de sus parientes y heroicos compañeros.
Conforme a la copia del original que se guarda en el archivo del Cabildo de Lima, donde se hace constar el número de vecinos que poblaron esta ciudad, con los repartimientos de indios y solares que les cupieron y conforme a los datos que trae el Cronista P. Bernabé Cobo, figuran los primeros encomenderos de la provincia de Canta, cuyos repartimientos son los siguientes:
“Al Gobernador Don Francisco Pizarro, encomendero de los Atavillos y Guayllas, cuatro solares que es la cuadra donde es hoy palacio”.
“A Nicolás de Rivera, el Mozo (así llamado por no antiguo en la Conquista, como el otro), encomendero de Maranga, Canta y Vegueta, un solar que linda con el de Rivera, el Viejo, donde hoy tienen los de su casa las posesiones de su mayorazgo”.
“A Martín Pizarro, encomendero de Huamantanga, un solar que linda con el de Rivera, el Viejo”.

Conforme a éste lista se puede deducir que: la confederación de “marcas” o “pachacas” de la época incaica pasó a formar parte de los repartimientos y encomiendas en la época de la época de la Conquista española.
La situación geográfica de estos repartimientos, sería la siguiente:
a. Repartimiento de “Ata Villu”. Conforme a la lista del Padre Cobo, este Repartimiento figura con el nombre de “Atavillos” y fue encomendado al Gobernador del Perú, D. Francisco Pizarro. Este repartimiento tendría, probablemente, la siguiente demarcación: por el norte, el ramal cisandino de Chécras que lo separaba de las encomiendas de Cajatambo y, quizá si la misma Cordillera Negra, que lo separaba de las encomiendas de Huaylas pertenecientes a Pizarro ; por el sur, el nudo de “Mango” y el riachuelo de “Quinchuira”, que lo separaba de la encomienda de Huamantanga, por el este, la Cordillera de “La Viuda”, que la separaba de las encomiendas de Tarama (Tarma); y por el oeste, la encomienda de “Jesús del Valle”, en Chancay. Este repartimiento comprendía los actuales distritos de: Atavillos Alto, Atavillos Bajo, Pacaraos y Lampián.
b. Repartimiento de Huamantanga.- Su primer encomendero español fue Don Martin Pizarro, tío paterno del Marques don Francisco, quien estaba casado con doña Francisca de la Torre y cuyo hijo mayor don Juan Pizarro, quedó como dueño de la encomienda de “Huamantanga”. Esta encomienda o repartimiento tendría, probablemente la siguiente demarcación;: por el norte, los nevados de “Auquischani”, “Mango” y el riachuelo de “Quinchiura”, que los separaba de la encomienda de “Atavillo”, por el sur, el rió Chillón, que lo separaba en todo su recorrido de la encomienda de “Canta”, por el este, la Cordillera de “La Viuda”, en la sección de “Pillonán”; por el oeste, las lomas de “Macas”, que lo separaban del repartimiento de “Caraguayllo”. Este repartimiento colonial de Huamantanga comprendía una extensión de terreno en donde, actualmente, se hallan situados los distritos de Sumbilca, Huamantanga y San Buenaventura de Tuti.
Encomienda de “Canta”.- Datos biográficos del fundador de Canta, don Nicolás de Rivera, el Mozo.- El Conquistador don Nicolás de Rivera, el Mozo, era natural del pueblo de Vitigudino, cerca de Salamanca, en España. Vino al Perú por los años de 1534 a 1536, y fue vecino y uno de los primeros regidores de Lima, siendo también, Encomendero de Maranga, Huatica y Vegueta. Don Nicolás de Rivera, el joven, casó con doña Inés Bravo de Lagunas y Peralta. Los hermanos del Mozo, residentes en Vitigudino, se apellidaban Gómez de la Reguera. Garcilaso de la Vega, Peralta y últimamente, Sir Clemente Markhan lo enumeran entre los heroicos compañeros de Pizarro en la Gorgona. Cuando se fundó la ciudad de Lima fue nombrado por Pizarro, Regidor de Lima, el 22 de enero de 1535. Probablemente descubrió Canta, el año de 1534 y cumpliendo lo dispuesto por el Gobernador tomó posesión de su Encomienda el 8 de setiembre de 1535.
La encomienda de “Canta” tendría la siguiente demarcación: por el N., el rio Chillón que separaba de la encomienda de Huamantanga; por el S., el riachuelo de “Chacalla” que lo separaba de las encomiendas de los “Yauyos”, por el E., la Cordillera de “La Viuda” que la separaba de las encomiendas de Tarama; y por el O. las lomas de “Jicamarca que la separaban de Huarochirí y Lima. Esta encomienda abarcaba los actuales distritos de: Canta y Arahuay; tenía como sede la “Villa de Canta”.
El Corregimiento de Canta.- El primer Corregidor de la Provincia o “Corregimiento de Canta”, fue don Juan de Vargas Venegas, español, vecino de la ciudad de “Los Reyes de Lima”, quien fue nombrado por el Virrey del Perú don Francisco de Torres y Portugal, Conde del Villar don Pardo, que gobernó por los años de 1585 a 1589. El Corregidor Vargas Venegas era yerno del Licenciado de Monzón, uno de los Oidores más antiguos de la Real Academia.
Este Corregidor tiene la gloria de haber presentado el Informe más brillante a favor de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, vindicándole de los injustos cargos que, por cuestiones del Real Patronato, le hizo el Virrey García Hurtado de Mendoza, Marques de Cañete. En su declaración como testigo el 9 de marzo de 1595, presentada de Lima, en sumaria información, ante el Deán de la Catedral don Pedro Muñiz y atendo el alocado Publico Francisco Alarcón, dijo a la primera pregunta, que conocía al Iltmo, señor don Toribio Alfonso de Mogrovejo, desde el día de su llegada como Arzobispo ya que él había servido a la corona de España durante el gobierno de los Virreyes don Martin Enríquez, del Conde del Villar y del Marqués de Cañete”. A la cuarta pregunta dijo: “que había sido Corregidor en el valle de Ica y en el corregimiento de Canta, este último visitado por el Licenciado Salinas en nombre del Arzobispo Toribio Alfonso de Mogrovejo, que lo envió para reformar los vicios, extirpar las idolatrías, vigilar la conducta de los clérigos de las parroquias”. A la quinta y décima preguntas afirmó: “Que la constaba que el dicho Arzobispo había visitado todo el Arzobispado por dos veces, y él era testigo como corregidor de Ica y de Canta de las condenaciones que el Arzobispo Mogrovejo hacía a los malos sacerdotes, imponiéndoles multas a favor de los indios y ornamento de las iglesias”. De las 23 preguntas que absolvió satisfactoriamente en favor del Santo Arzobispo, una de las más brillantes es la siguiente: “Que es cosa pública y notoria, y sin género de duda, la mucha cristiandad, y rectitud y vida del señor Arzobispo por ser, como es Prelado, muy cristianismo y abstinente, de muy santa vida; que duda haber otro Prelado en el mundo que sea tan cristianismo y penitente como él”.
Los títulos originales de Canta, los tenía en su poder el Cacique y Gobernador general de las provincias de Canta, Huarochirí, Jauja y Tarma, llamado, don Agustín Tanta – Willca, Asto-Kuri, Apu-Alaya, Cosqui-Puma, que para mayor seguridad, los tenía guardados en una caja de cuero con dos chapas de metal, antes de su total desaparición en el incendio que sufrió su casa de Canta, estando el Cacique citado visitando el pueblo de Lachaqui, durante la festividad de San Francisco, el 4 de octubre de 1655.
La información de testigos que para este proceso sobre desaparición de documentos, autos y demás títulos, se llevó a cabo en la persona del Cacique don Agustín Tantavilca, tuvo lugar en Canta, el año de 1672; siendo corregidor de esta provincia don Agustín Retuerto y Carbajal, Maestro de Campo de los reales ejércitos y Alcalde Mayor de Minas; siendo el décimo sétimo Virrey del Perú don Luis Enríquez de Guzmán, conde de la Alva de Liste.
Para la historia de los límites de Canta, tiene, indudablemente, importancia la actuación de muchos de los Corregidores que sucedieron al Maestro de Campo don Agustín Retuerto y Carbajal, para determinar la propiedad privada y comunal, los deslinde y amojonamiento que se llevaron a efecto en los pleitos de tierras que por muchos años tenían los pueblos, o repartimientos de esta provincia. En los autos de propiedad que se han conservado de estos grandes juicios, el historiador y el jurista tienen también abundante material para conocer el derecho indígena, los nombres y los hechos de algunos personajes históricos, los principales acontecimientos y hasta el grado de cultura y la evolución social de los agregados humanos en esta importantísima provincia.
Tal es, en resumen, los pequeños datos históricos sobre la primitiva “Encomienda de los Atavillos” que, andando los tiempos, llegaría y ser una Provincia importante.
Se ha comprobado, a la luz de la Arqueología y de los Documentos escritos coloniales, que las ciudades precolombinas de “Canta-Marca”, “Urco-Marca”, “Chiprac”, “Añay” y “Urcos”, de los Distritos de Canta, Atavillos y Lampián continuaron en el Virreynato, o sea, en el siglo XVI, como ciudades-habitación, donde las autoridades españoles, encomenderos, corregidores, caciques, párrocos y Misiones vivieron en comunidad con los indios aborígenes.
El cumplimiento de las Ordenanzas del Virrey Toledo, las Reducciones de Indios y traslado de poblaciones indígenas a las ciudades de tipo español, en la actualidad, tuvieron lugar más tarde, al comenzar el siglo XVII.
Las iglesias de estilo “barroco” y “churrigueresco” con altares tallados y dorados, nos recuerdan que, en el siglo XVII, comienza la nueva vida de estos pueblos que constituyen las actuales provincias del Departamento de Lima, levantados sobre los Repartimientos de Pizarro.